Matus dijo:
Gracias por la corrección Matus,

fue una errata.
El caso es que hablar de "notas" a la hora de afinar la batería no es ninguna tontería. Os paso unos apuntes que encontré por ahí:
Los elementos de la batería frecuentemente son clasificados en manuales de música y acústica como instrumentos de percusión de "afinación indeterminada". Esto se debe, entre otras cosas, a la necesidad de contraponerlos a xilófonos y marimbas, que son instrumentos temperados, además de por la condición intrínseca de los instrumentos con membranas vibrátiles, parches para entendernos.
Por otra parte, esta definición se corresponde con la realidad de la batería de principios del siglo XX, cuando los timbales de las baterías eran los pequeños timbales chinos en forma de barril, los pieng-ku, de piel de cerdo. Estos timbales, efectivamente, no eran afinables ya que el parche iba claveteado en el casco, si bien, al aplicársele calor podía ser tensado.
Debemos tener en cuenta, que todo sonido se compone, en principio, por una nota fundamental claramente perceptible y una serie de sonidos asociados relacionados de una manera u otra a ésta y que definen el timbre, o el sonido característico de cada instrumento. Un piano y un saxo, aún emitiendo la misma nota en la misma octava, suenan de una manera diferente debido a la organización de los armónicos, diferentes en cada instrumento.
En los instrumentos de cuerda, por ejemplo, a estos sobretonos asociados se les llama armónicos y son múltiplos de la fundamental: cuanto mayor es la tensión de la cuerda, mayor es la nota fundamental.
El caso del parche es parecido: a mayor tensión, más alta es la nota, pero los sobretonos asociados resultantes no son múltiplos de la fundamental; se les llama modos y no forman una sucesión de múltiplos de números enteros que nos permita una percepción clara del tono. Una nota de una cuerda es más identificable que la de un timbal.
Qué es lo que pasa pues? que si siguiéramos desarrollando por ordenador el cálculo de la secuencia inicial, y aparentemente caótica, de los modos de un parche, llegaríamos a un punto en el que se ordenaría y, si se representara gráficamente, se establecería en unas formas que se acercarían mucho a la de los números enteros. (En el libro "Caos y orden" de Antonio Escohotado se expone profundamente este tema).
El caso es que es difícil pero no imposible.
Por otra parte, hemos considerado, hasta ahora, los modos del parche, pero como sabemos en la resonancia de la batería hay que contar también con los modos de resonancia del casco y del aire contenido. El caso más claro es el del timbal cromático. Según las investigaciones del físico Thomas D. Rossing, el casco y el aire contenido acaban afinando los modos del parche, redondeando el sonido. Pues algo parecido ocurre en la batería.
Afinamos la batería para organizar el sonido de nuestro instrumento, para obtener sonidos musicales, en contraposición a ruidos, que nos estimulen y ayuden a tocar con la coherencia, dirección y estructura que queremos. Aprender a afinar una batería es sólo el principio para conseguir nuestro sonido propio, nuestra voz, pero todo ello requiere una atención y dedicación especial.